Talento Diverso

El blog sobre inclusión laboral para las direcciones de RRHH

Qué es la desconexión digital y su importancia para tener un buen ambiente

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¿Es realmente necesario estar siempre conectado?

Vivimos en un mundo en el que estar siempre interconectados se ha convertido en lo usual en el día a día. Redes sociales, plataformas…, nos alejan y nos restan tiempo para las relaciones personales (presenciales), incluso poniendo en peligro nuestra seguridad y nuestra salud, por ejemplo, con el sedentarismo que produce obesidad, o la ansiedad que genera el privarnos de la realidad, o del sueño por «estar conectados».

No obstante, debemos distinguir entre la desconexión digital general, incluyendo las redes sociales, y la desconexión digital laboral.

La introducción de las TICs en nuestras vidas ha supuesto un cambio de hábitos, de forma de relacionarnos, de comunicarnos y de compartir información con un gran número de personas.

Pero el abuso de las tecnologías puede producir aislamiento social, ansiedad, así como afectar a la autoestima y a la pérdida de la capacidad de control, por ello es necesario buscar un equilibrio en el uso de las mismas, con todos los elementos positivos que proporcionan, y las actividades propias de la vida normal.

En el ámbito laboral, la conexión digital continuada es una consecuencia de la implantación del teletrabajo que ha ido sustituyendo las reuniones presenciales por las reuniones online, así como de la introducción de las nuevas metodologías de trabajo donde la información es compartida en la nube, introduciendo nuevas dinámicas en la gestión de los equipos y del trabajo.

Si bien la facilidad e inmediatez que suponen las nuevas tecnologías ha facilitado la comunicación con todas las personas, con independencia de su ubicación física, no siempre existe una correspondencia entre el tiempo de trabajo y la eficacia o productividad, ya que dependerá de la organización.

Así, por regla general, con el teletrabajo existe un mayor número de horas de dedicación al ámbito laboral, llegando en ocasiones a no desconectar en ningún momento, ni siquiera durante los fines de semana, las vacaciones, etc., lo que da lugar a la necesidad de establecer unos límites o lo que conocemos con «el derecho a la desconexión digital».

Desconexión: una desintoxicación de lo digital

Según una encuesta de Adecco, el 51,5% de los encuestados reconocían que miraban el correo electrónico del trabajo durante las vacaciones, y el 60% de los trabajadores respondió las llamadas relacionadas con su trabajo.

Sin embargo, estar siempre conectados no aumenta la capacidad laboral, sino todo lo contrario: dificulta el descanso de un sueño reparador, y provoca que seamos menos productivos y creativos en el ámbito laboral.

Entonces, ¿qué es la «desintoxicación digital»? Es el periodo de tiempo en el que un usuario se abstiene de utilizar dispositivos como los teléfonos inteligentes, los ordenadores, las tabletas y portátiles, logrando así volver a reconectarse con el mundo físico, de una forma plena.

El objetivo de esta desintoxicación sería el romper los hábitos diarios de conexión para volver a reactivar y reavivar las conexiones con el mundo real, las relaciones personales. Así, se busca que las personas trabajadoras disfruten adecuadamente de su tiempo de descanso y de vacaciones, logrando el equilibrio entre la vida profesional y la personal.

Pero… ¿es esto posible?

¿Es posible desconectar?

No es fácil, pero sí posible. La desconexión supone distinguir entre los tiempos de trabajo y vida, y lograr así fases de total desconexión.

Para ello son precisas algunas medidas como:

  • El acuerdo entre empresa y plantilla
  • No establecer reuniones fuera del horario laboral o cercanas a su finalización
  • Sensibilización sobre este tema
  • Elección de sistemas de gestión fáciles

Es necesario que las empresas tengan implantada la desconexión digital dentro de sus políticas de gestión de las personas y del tiempo de trabajo.

Por tanto, no solo hace falta establecer un marco regulatorio a nivel interno, sino que los responsables de los equipos deberán tener en cuenta dichos límites a la hora de la organización del tiempo de trabajo.

Por ejemplo, dentro de la flexibilidad horaria se puede establecer un horario troncal obligatorio donde se exija la disponibilidad, pudiendo organizar las reuniones dentro del mismo e incluso programar el envío de correos electrónicos que se redacten fuera del horario troncal.

Hasta ahora hemos visto qué es la desconexión digital, a continuación, veremos por qué es un derecho y los beneficios que ello aporta.

Derecho a la desconexión digital: RD Ley 28/2020 

El teletrabajo ha traído jornadas que se alargan en el tiempo, videollamadas y correos laborales en horario de descanso… No cabe duda, la tecnología proporciona opciones positivas como el trabajo a distancia, pero también sus inconvenientes: la dificultad de la desconexión.

El establecimiento del domicilio como lugar de trabajo mediante el teletrabajo, hace más difícil la determinación de los límites entre la vida laboral y personal, ya que, normalmente, las personas que trabajan desde casa dedican más horas que los que desempeñan el puesto de trabajo de manera presencial.

Aunque es un derecho ya regulado en la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, se introducen algunas novedades en el Real Decreto-ley 28/2020, sobre el derecho a la desconexión digital, concretamente en el Artículo 18. Derecho a la desconexión digital, que dice así:

  1. Las personas que trabajan a distancia, particularmente en teletrabajo, tienen derecho a la desconexión digital fuera de su horario de trabajo en los términos establecidos en el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre.
    El deber empresarial de garantizar la desconexión conlleva una limitación del uso de los medios tecnológicos de comunicación empresarial y de trabajo durante los periodos de descanso, así como el respeto a la duración máxima de la jornada y a cualesquiera límites y precauciones en materia de jornada que dispongan la normativa legal o convencional aplicables.
  2. La empresa, previa audiencia de la representación legal de las personas trabajadoras, elaborará una política interna dirigida a personas trabajadoras, incluidas los que ocupen puestos directivos, en la que definirán las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión y las acciones de formación y de sensibilización del personal sobre un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática. En particular, se preservará el derecho a la desconexión digital en los supuestos de realización total o parcial del trabajo a distancia, así como en el domicilio de la persona empleada vinculado al uso con fines laborales de herramientas tecnológicas.
    Los convenios o acuerdos colectivos de trabajo podrán establecer los medios y medidas adecuadas para garantizar el ejercicio efectivo del derecho a la desconexión en el trabajo a distancia y la organización adecuada de la jornada de forma que sea compatible con la garantía de tiempos de descanso.

Es decir, se hace hincapié en la obligación que tienen las entidades y organizaciones para utilizar las herramientas necesarias que aseguren la desconexión laboral durante el tiempo de descanso de las personas trabajadoras.

En suma, además de la regulación ya existente sobre los límites de jornada o vacaciones, recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, y el registro de la jornada como herramienta de control del tiempo de trabajo, ahora también contamos con un marco normativo específico que regula el trabajo a distancia.

Por tanto, no se deberían producir desajustes entre la normativa y la realidad.

Este descanso es esencial y aporta beneficios, tanto al trabajador como a la empresa, veamos cuáles y por qué.

¿En qué nos beneficia la desconexión?

Aunque parece algo lógico, a priori, el tiempo libre o de ocio debería ser eso, tiempo libre.

Las empresas deben acordar con sus trabajadores la desconexión digital fuera del horario laboral., dejando claro que no están obligados a responder mensajes, correos electrónicos ni llamadas cuando ya ha finalizado su jornada laboral.

Esta desconexión aporta beneficios a ambas partes, como:

  • Centrarnos en la vida real, socializar, salir, vivir «sin ataduras tecnológicas» y liberarnos del estrés, lo que a su vez permite un mayor bienestar emocional, logrando una separación efectiva entre la vida personal y el mundo laboral.
  • Mejora la salud, por ejemplo, mayor descanso para los ojos, menor sedentarismo (reduciendo así el peligro de obesidad), y posibilita el sueño reparador.
  • Mejora la concentración y la creatividad, así como el ser más productivo, lo que repercute en beneficios también para la empresa.

Los cerebros agotados provocan mal ambiente

La conexión constante genera estrés y agresividad, a la vez que disminuye la capacidad de concentración, la creatividad y la productividad, al no tener un sueño reparador. Dormir mal e insomnio, la falta de memoria, todo ello perjudica claramente su actividad laboral.

Generar y mantener un buen ambiente laboral, junto al bienestar de la plantilla, es el objetivo de las empresas.

En resumen, los acuerdos entre la empresa y la plantilla son esenciales en este tema. Se deben evitar situaciones que generen malestar a los empleados y empleadas, así como una falta de conciliación laboral y familiar, incluso llegando a situaciones complicadas como el burnout, que perjudican tanto a las personas trabajadoras como a las entidades u organizaciones.