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¿Cuál es el modelo de gestión más adecuado para tu empresa?

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En este artículo nos vamos a centrar en los modelos de gestión y en cómo elegir el más adecuado para tu empresa.

Claro que, antes de hablar de modelos, mejor definimos previamente qué significa «Gestionar una empresa».

H2- Que es gestionar una organización

Cuando hablamos de gestionar una organización no nos referimos a dirigir, puesto que son cosas diferentes, sino a organizar su funcionamiento, eligiendo la forma o modelo más adecuado, para que sea más competitiva y sostenible, a la vez que obtiene resultados positivos, y todo ello utilizando sus recursos con eficacia y eficiencia, principios fundamentales.

Es decir, cuando hablamos de gestión empresarial nos referimos a planificar, organizar y controlar, dirigiendo a los colaboradores con eficacia, fomentando el trabajo en equipo y el aprendizaje, a la vez que se realiza un seguimiento continuado de los objetivos establecidos y se asegura, día a día, el éxito a través de una mejora continuada.

Para obtener los mejores resultados deberemos elegir el modelo de gestión más adecuado a nuestra empresa, pero ¿qué es un modelo de gestión?

Modelos de gestión posibles

Un modelo de gestión hace referencia a un conjunto de herramientas, prácticas y estrategias más adecuadas y concretas que nos permitan definir los procesos, asignar recursos de cualquier tipo (financieros, humanos, tecnológicos, materiales), y medir y controlar los resultados, siempre con el objetivo de que la empresa sea más competitiva, productiva, sostenible, y que obtenga los mejore resultados.

En otras palabras, un modelo de gestión es el responsable de la planificación y definición de todos los procesos, de asignar adecuadamente los recursos, y de promover el control para mantener un funcionamiento organizado de la empresa.

Teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada empresa, para lograr esto existen diferentes tipos de gestión empresarial y deberemos elegir el más adecuado.

Algunos modelos de gestión empresarial son:

Gestión por resultados: comparar lo planificado con lo logrado

Como su nombre indica, es un modelo centrado en las metas y objetivos de la empresa. Para llevar a cabo este modelo de gestión se debe involucrar a gerencia y a los colaboradores, siempre con el objetivo centrado en la definición y búsqueda de los resultados que previamente se han establecido. Se paga por objetivos y parte de esta retribución se incorpora a la participación en beneficios de la plantilla.

Esto será posible si se monitorizan constantemente los resultados y se verifica continuamente el desempeño de los equipos, comparando para ello los resultados obtenidos con los planificados.

Gestión democrática: relación más próxima con los empleados

En este modelo de gestión los empleados participan en la toma de decisiones y en la definición de estrategias. Se busca tener una relación más cercana con los empleados y empleadas, dando importancia al capital humanos de la empresa.

Se utiliza sobre todo en empresas con un alto nivel de desarrollo humano, así como en las cooperativas.

Gestión por procesos: mejora constante de los procesos. Su estandarización

Cuando la empresa busca monitorizar y evaluar los procesos, su desempeño, y estandarizarlos, siempre en base a las mejores prácticas posibles, elige este modelo, ya que se basa en la mejora constante de los procesos de la empresa. El objetivo es lograr que los procesos sean más fluidos, eficientes, transparentes, a la vez que alineados adecuadamente a los objetivos de la entidad.

Gestión centralizada en la figura de líder

En este modelo, el poder de decisión no se comparte, como en el anterior, sino que recae únicamente en el líder. El gerente es el centro de todo y, por tanto, es quien define procesos, delega responsabilidades, controla el rendimiento, proporciona pautas, marca objetivos y decide sobre todo lo referente a la empresa.

Solo es recomendable cuando el equipo esté formado por profesionales sin experiencia o poco cualificados. En la actualidad no es tan utilizado por las empresas.

Gestión abierta

En este modelo, la gestión es abierta e interactúa con el entorno. Utiliza más la gestión externa y la adaptabilidad, así como la innovación y la creatividad cuando se trata de la resolución de posibles problemas.

Se importan los recursos y se transforman para generar ganancias. Todos los procesos deberán estar interconectados entre sí y retroalimentarse, de esta forma se administran adecuadamente las situaciones, pudiendo atacar los problemas de forma correcta y eficaz, creando para ello equipos de trabajo multidisciplinares.

Gestión por competencias

Supone la organización de un sistema de gestión de personas a través de las competencias, es decir, teniendo en cuenta la capacitación para llevar a cabo un cometido. De esta forma, en los procesos de selección, se tendrán en cuenta aquellas candidaturas que tengan las características de los «mejores».

Por otro lado, dentro de la plantilla se realizarán acciones de formación y desarrollo a aquellos empleados o empleadas que no las tienen.

Con este modelo de gestión por competencias se valoran los puestos de trabajo en virtud de su dificultad y complejidad, así como de que tengan las competencias necesarias para una determinada posición.

Conclusiones

Elegir un modelo de gestión no es fácil. Cada empresa tiene su realidad y entorno, por lo que debe investigarse y tener en cuenta las características, circunstancias y necesidades de cada entidad.

Asimismo, se deberá elegir un modelo personalizado que incluya y considere todos los grupos de interés, las dimensiones de la organización, los dispositivos de control y las metodologías de evaluación, de forma que se pueda sostener en el tiempo y sea adaptable a la realidad, así como a la subsanación de posibles fallos.

Un modelo de gestión adecuado debe analizar «de adentro» de la empresa (desde el interior de esta) hacia fuera, es decir, desde un punto de vista externo, para tener una visión global de la entidad.

La elección del modelo de gestión dependerá en gran medida del tamaño de la compañía, su ámbito territorial, el número de personas trabajadoras y los productos o servicios que esta ofrece al mercado. Así, en las grandes multinacionales es más habitual encontrar procesos estandarizados que se aplican en todos los países donde estas desarrollen su actividad, siendo menos personalizado el modelo de gestión y donde los departamentos están más diferenciados.

Mientras, en las pequeñas empresas existe una relación más directa entre el tipo de liderazgo y el modelo de gestión, ya que se suele centralizar un mayor número de responsabilidades en la misma persona, el empresario o empresaria.

No obstante, los teóricos de la gestión creen que los modelos no se contradicen, sino que se complementan entre sí, proporcionando «un marco de valores de competencia», es decir, un marco en el que se integran los diversos tipos de modelo.

Por ello, en los últimos tiempos es más frecuente una gestión más participativa y colaborativa, base del trabajo en equipo, en la que las personas trabajadoras tengan la oportunidad de proponer mejoras, innovar y tener autonomía en la toma de decisiones; todo ello a través de una organización por medio de equipos de trabajo coordinados mediante un líder.

Por otro lado, el modelo de gestión estará definido por la cultura organizativa, las normas de conducta y las acciones frente y para el trabajo, así como la estrategia de la empresa. Cómo se interrelacionan todos estos elementos y el efecto que tienen en la empresa, entendida como el conjunto de personas que la componen, es lo que determina dicho modelo.