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Cómo crear objetivos Smart para tu empresa

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¿Qué significa Smart?

En 1981, George T. Doran, investigador, profesor y empresario que creó un sistema en los ochenta, utilizando este término en una publicación que hacía hincapié en lo que os comentamos a continuación, los objetivos inteligentes y las cinco características que los definen.

Para que los objetivos se cumplan deben ser SMART (acrónimo que significa «inteligente» en inglés). Es decir, que deben cumplir cinco características: ser elementos específicos, medibles, alcanzables, relevantes, y realizables dentro de un tiempo definido.

El objetivo es la meta donde quieres llegar y debe cumplir una serie de características. Para definir los objetivos y sus resultados clave, debemos dedicar el tiempo suficiente para analizar si son objetivos sensatos e importantes.

Para definir los objetivos, se puede utilizar el análisis DAFO, teniendo en cuenta por un lado el análisis interno: Fortalezas y Debilidades, por otro lado el análisis externo: las Oportunidades y Amenazas. Las circunstancias internas dependen de uno mismo, por lo que tenemos la posibilidad de realizar acciones para cambiar las debilidades en fortalezas, en cambio, los elementos externos dependen del entorno y podremos adaptarnos a él, pero no lo podemos cambiar.

Una vez que se definen los objetivos, es necesario que se midan las acciones que se van desarrollando y crear unos hitos temporales a cumplir, comprometiéndote y destinando los medios necesarios para conseguirlos.

Un método ideal por su eficacia para redactar objetivos medibles a corto plazo y, lo más importante, enfocados en las necesidades y prioridades de la empresa.

Que hay que tener en cuenta para fijar objetivos Smart

Como decíamos en el punto anterior, contar en la empresa con unos objetivos SMART va a proporcionar ventajas como el no ir sin rumbo y sin saber si funciona o no nuestra estrategia.

A la hora de fijar los objetivos Smart, deberemos tener en cuenta estos 5 criterios que detallamos a continuación:

Objetivo específico: ¿Qué queremos conseguir? 

Cuando hablamos de específico, concreto, nos referimos a un objetivo bien claro y definido, lo debemos detallar y concretar lo máximo posible, y que responda a los siguientes interrogantes:

  • quién se encargará de realizar el trabajo
  • cuál es el hecho concreto (qué)
  • en qué área determinada (dónde)
  • cuál es la forma concreta de obtenerlo (cómo)

Ahora que ya conocemos lo más específico de nuestro objetivo, vamos al siguiente punto: medible.

Objetivo medible: ¿Cuánto? 

Nos hemos puesto una meta alcanzable, pero será imposible saber si cumplimos o no, si no lo podemos medir. Sabremos si lo hemos alcanzado o no al medirlo y ser capaces de responder a la pregunta: «cuánto o cuántos».

Es decir, tenemos que poder cuantificar el resultado con números y porcentajes.

Para saber si estamos avanzando, debemos tener la posibilidad de medir en qué momento nos encontramos respecto del cumplimiento del objetivo.

Objetivo alcanzable: ¿Cómo? 

Tenemos que poner un objetivo real y ambicioso, pero no una quimera. Un objetivo que sea flexible y poder adaptarlo según evolucionen las circunstancia, el entorno. Para ello deberemos ser críticos y analíticos a la hora de redactar el mismo. Teniendo en cuenta cuestiones como: ¿Cuál es el entorno de la empresa? ¿Su nicho de mercado? ¿El número de empleados?

El alcanzar el objetivo propuesto debe entrar dentro de la probabilidad «en circunstancias normales» que sea factible.

El planteamiento de objetivos inalcanzables puede llevar a la desmotivación.

Objetivo relevante: ¿Para qué? 

Tiene que ser relevante, es decir, significar una oportunidad para la empresa. Por ejemplo, el lanzamiento de un producto. Pero también ser realista preguntándose qué recursos son precisos para dicho lanzamiento y si disponemos de ellos. Prudencia y audacia deben estar en constante equilibrio o pasará a ser irreal e irrelevante.

Se deben plantear objetivos ambiciosos, pero que sean realistas en relación con los recursos y medios de los que disponemos.

Objetivo en tiempo o a tiempo: ¿Cuándo? 

Es el último punto para tener en cuenta, pero no por ello menos importante. Para que el objetivo se alcance deberás tener establecida una línea temporal, es decir, tienes que haber determinado el tiempo en el que se debe lograr. O sea, debe responder a la pregunta: ¿Cuándo deberá estar terminado?

Muy importante: esa fecha límite deberá ser personalizada para cada objetivo, ajustando este tiempo a las peculiaridades de este, ya que esto ayudará a tu equipo a focalizar un plan de acción o estrategia en función de cada objetivo.

Tiene que fijarse una fecha de vencimiento programada, ya que en caso contrario, es fácil que se realice un aplazamiento sine die.

Con esta metodología se consigue tener una visión amplia del negocio, teniendo en cuenta todos los recursos y esfuerzos que necesitas para alcanzar los objetivos. También se consigue planificar y verificar los avances, así como poner el foco en lo más importante, evitando perder esfuerzos en cuestiones que no ayudan a conseguir tus metas y controlando por tanto los recursos de una manera mucho más efectiva. Permite establecer una jerarquía entre lo más importante y lo menos relevante.

Mediante los objetivos SMART es más sencillo transmitir dónde quiere llegar la empresa con un proyecto específico, creando un perfil estratégico, y permite establecer procesos de mejora continua, incrementando la rentabilidad.

3 ejemplos de objetivos Smart

Como queremos que seas preciso, a la par que usas la estrategia y la razón, a la hora de crear tus objetivos, compartimos tres ejemplos contigo, esperando te sean de ayuda.

Objetivo 1 – aumentar visitas página web

Podría ser el aumentar las visitas de nuestra página web en un 40%, en un plazo de treinta días, aumentando para ello la disposición de contenido, y enfocado a un nuevo producto que se lanzará más adelante.

Objetivo 2 – realizar una búsqueda de palabras clave

Dado que vamos a realizar el lanzamiento de un nuevo producto, este segundo objetivo estaría enfocado en la búsqueda de Keywords (palabras clave) referentes al tema.

Por ejemplo: definiremos el número de palabras a encontrar (12), el número de búsquedas mensuales a realizar (90), que tengan una relación directa con el tema a tratar y el tiempo máximo para ello (21 días).

Objetivo 3 – aumento de ventas

Al lanzar en 60 días un nuevo producto, este tercer objetivo lo definimos en obtener un aumento de ventas (25%), en los próximos seis meses, ofreciendo este nuevo producto, así como asesoramiento sobre el tema (de ahí la búsqueda de palabras y el aumento de las visitas a la web, de los objetivos anteriores).

Es importante alinear los objetivos específicos con la misión, visión y valores de la compañía y, por tanto, con los objetivos estratégicos, así los objetivos de los equipos podrán estar armonizados y dirigidos al mismo propósito común establecido por la empresa.

De esta manera, será mucho más fácil identificar la contribución de cada equipo en los objetivos generales y conseguir mayor motivación, con independencia del nivel de los empleados.

Para conseguir esta armonización de los objetivos será necesario trabajar con transparencia, estableciendo objetivos individuales con revisiones periódicas, que se deben mantener bajo un buen liderazgo.