Talento Diverso

El blog sobre inclusión laboral para las direcciones de RRHH

Cómo «marcar la diferencia»

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¿Qué significa que tu empresa «marca la diferencia»?

En un mundo ya totalmente globalizado, nos encontramos a muchas empresas ofreciendo productos o servicios iguales dentro de su mismo sector. La competencia es cada vez mayor y es en este contexto en el que contar con una mayor especialización, un valor añadido o aportar algo singular, es esencial para que el cliente elija a esa empresa y no a otra de la competencia. Esto es a lo que denominamos «marcar la diferencia».

Para ello, debemos conocer muy bien el entorno (competidores y sustitutivos), escuchar al mercado y conocer al cliente para ajustar bien qué le vamos a ofrecer (y que el cliente lo aprecie).

El valor que se aporte debe implicar una mejora o un beneficio, ofreciendo una alternativa mejor a las soluciones que hay actualmente, mejores prestaciones, funcionalidades o precio, además de existir otros valores intangibles que el cliente puede buscar en un determinado producto o servicio, como puede ser: un determinado status social, estilo de vida o exclusividad.

En muchas empresas, esta diferencia está en lo más importante que tienen: las personas. Veamos a continuación el porqué.

Las competencias sí marcan la diferencia

En efecto, en toda empresa marcan la diferencia las competencias de los miembros de los equipos de trabajo, de su plantilla.

Es cierto, para realizar un trabajo debemos contar con los conocimientos previos para llevarlo a cabo, es decir, utilizaremos las aptitudes que hemos logrado a través de la formación teórica y práctica. Sin embargo, para lograr diferenciarnos del resto de personas con la misma formación, deberemos de contar con actitudes concretas que van a impregnar todos lo que hagamos, tanto en nuestra vida privada como laboral.

Es ahí, en estas actitudes y competencias, donde lograremos marcar la diferencia.

¿Y cómo lograr equipos de trabajo que aporten esta diferencia? Esto depende de los directivos de la empresa ya que su responsabilidad es buscar y rodearse de los mejores, o sea, contar con equipos diversos y multidisciplinares que aporten aptitudes (conocimientos) y actitudes que hagan crecer a todo el equipo y, por ende, a la propia empresa.

Marcar la diferencia con el trabajo en equipo

Cuando decimos que las personas son importantes, en efecto, estamos constatando que el trabajo en equipo es esencial y, por tanto, el que más puede aportar como diferencia y valor añadido en la empresa.

Si nuestro equipo de trabajo es diverso, multidisciplinar, donde la creatividad y la innovación se impulsan y promueven, no cabe duda de que sus logros y productividad serán superiores.

Pero si además están motivados, poseen empatía y otras competencias, trabajarán siempre con ilusión y llevarán a su empresa a «marcar la diferencia» dentro de su sector de mercado.

¿Cómo se consigue? Con un buen líder y un equipo de trabajo compuesto por personas que trabajen con pasión.

Para conseguir el desarrollo continuo del equipo, será necesario proporcionar las herramientas necesarias, materiales, digitales o formativas, para poder conseguir una mejora continua que hagan enriquecer la propuesta de valor.

El departamento de recursos humanos es el encargado de medir, valorar e impulsar entre la plantilla «recursos personales» como la resiliencia, el optimismo, la autoeficacia…, es decir, emociones positivas. Teniendo clara su responsabilidad y sus roles, con un entorno laboral adecuado, y permitiendo que afloren sus competencias, habilidades y actitudes.

Para ello, será necesario que en el departamento de RR.HH. se realice una determinada política que logre atraer, potenciar y retener el talento de las personas que aportan valor a la empresa.

8 claves para marcar la diferencia

Una especialización óptima para un mercado único, un trato diferente y personalizado con el cliente, detalle y mimo en cada producto o servicio…, lo importante es buscar esas ventajas competitivas que nuestra empresa puede aportar, y que harán que ese consumidor final nos prefiera a nosotros, a nuestra empresa, frente a todas las demás de la competencia.

Algunas de estas claves son:

  • Creatividad: cuando hablamos de creatividad no es solo la imagen de la marca, sino que también sirve para buscar otras opciones de hacer las cosas, desde los modelos productivos hasta las políticas de recursos humanos.
  • Humanización de la empresa: una «empresa humana» antepondrá a las personas a todo lo demás, y será un valor añadido, al igual que ser una empresa socialmente responsable.
  • Productos y servicios: innovar creando productos y servicios únicos o variando su formato, por ejemplo.
  • Transparencia: muestra quién eres, tu objetivo como empresa, tus metas.
  • Servicio al cliente: a qué tipo de cliente te diriges, cómo es ese servicio de venta, de posventa, conocer sus opiniones, sus dudas, sus problemas…
  • Experiencias únicas y personalizadas: innovar y crear experiencias personalizadas para cada cliente ofreciendo algo único.
  • Forma de comunicar: encuentra el estilo y tono que identifican a tu empresa y los mensajes tendrán la diferencia que necesitas, tanto si van al cliente habitual como a los posibles clientes.
  • Marca personal: no olvides que el diseño, los colores, formarán un todo que identifica a la empresa, algo que también la diferenciará de las demás.

Para construir la propuesta de valor, hay que definir qué factores van a ser diferenciadores, teniendo en cuenta al segmento de clientes al que nos dirigimos, así, puede ser la flexibilidad, el servicio al cliente, el tiempo de respuesta, etc. para ofrecer una mejor solución o satisfacción del cliente para atender a sus necesidades o problemas.