¿Qué tipos de discapacidad existen?

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En muchas ocasiones detectamos que hay una cierta confusión con los tipos de discapacidad que existen. Recordemos que, según la OMS, una discapacidad “es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. (…). Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”.

En función a esta definición, podemos encontrar diferentes tipos de discapacidad con afectaciones diferentes y que repercuten de distinta forma en la igualdad de oportunidades y en las restricciones de participación dentro de la sociedad. 

Discapacidad física

Se considera discapacidad física cuando existe una falta, deterioro o alteración funcional de una o más partes del cuerpo, y que provoque inmovilidad o disminución de movilidad. Hay que diferenciar entre discapacidad física orgánica, que es aquella que afecta a la cabeza, la columna vertebral y las extremidades inferiores, la afectación de órganos y vísceras, cuando son afectados el aparato respiratorio, cardiovascular, digestivo, urinario e inmunológico y, por último, los déficits de las estructuras musculares: relacionadas con el movimiento de las extremidades. 

Denominación de las discapacidades: las denominaciones de las discapacidades físicas dependen de que parte del cuerpo sea la afectada. La monoplejia, cuando la discapacidad paraliza una única extremidad; paraplejia, cuando se encuentra paralizada la mitad inferior del cuerpo n; tetraplejia, cuando la parálisis afecta a todas las extremidades y, por último, hemiplejia, cuando las parálisis está presente solo en un lado del cuerpo.

Persona en silla de ruedas

Discapacidad sensorial

La discapacidad sensorial es aquella pérdida o disminución de una o más funciones sensoriales. Existen tres tipos de discapacidad sensorial.

Ceguera

La ceguera –también conocida como discapacidad visual grave o deficiencia visual, es que aquella alteración sensorial que conlleva una limitación total o muy importante de la función visual. En España, la ceguera afecta a unas 70.000 personas siendo la miopía magna la causa más común de la misma.

Cuando hablamos de ceguera legal, es decir, que es reconocida por la Administración, hablamos de una pérdida de visión en uno o en los dos ojos con una visión con agudeza visual por debajo de 20/200 (0,1).

Sordera

La sordera es la falta completa o disminución de la capacidad de oír. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España existen más de un millón de personas con discapacidad auditiva en distinto grado y tipo. La persona que tiene una discapacidad auditiva, especialmente cuando esta es grave, suele presentar también un déficit en el lenguaje oral, puesto que la audición es la vía principal a través de la cual se desarrolla el lenguaje y el habla. La capacidad lingüística y comunicativa dependerá en gran medida de cuando se desarrolle el trastorno, siendo más o menos discapacitante en función de ello.

Sordera prelocutiva: Cuando la pérdida auditiva está presente antes de la adquisición del lenguaje

Sordera postlocutiva: Cuando la pérdida auditiva está presente después de la adquisición del lenguaje

También se pueden clasificar en función del grado de pérdida auditiva:

Pérdidas medias: la pérdida auditiva se encuentra entre el 41 y 70 DB

Pérdidas severas: la pérdida auditiva se sitúa entre los 71 y 90 DB

Pérdidas profundas: la pérdida auditiva se sitúa entre los 91 y los 100 DB

Sordoceguera

 Es la coexsitencia de ambas discapacidades, visuales y auditivas. Son casos más atípicos.. Se calcula que hay 6.000 personas sordociegas en España. Esta pluridiscapacidad presenta problemas de comunicación derivadas de la dificultad para percibir de manera global el entorno que nos rodea, situación que se agudiza más cuando se adquiere de nacimiento o de manera temprana, dificultando mucho el aprendizaje y apareciendo problemas adicionales que afectan a la personalidad y la conducta. 

Discapacidad intelectual

Es aquella discapacidad que implica limitaciones en el funcionamiento intelectual, además de la conducta adaptativa. El funcionamiento intelectual está situado significativamente por debajo del promedio y suele estar presente desde el nacimiento o edades tempranas, limitando llevar a cabo actividades cotidianas de la vida diaria. Afecta a entre el 1 y el 3% de la población, siendo en España 268.000 las personas que presentan esta discapacidad.

Las habilidades adaptativas de las personas con discapacidad intelectual se pueden clasificar en varias áreas:

Área conceptual: capacidades para la memorización, la lectura o las matemáticas. 

Área social: conciencia de los pensamientos y emociones de las personas que los rodea y sentido de la realidad social.

Área práctica: capacidades para el cuidado personal, organización de tareas, seguridad, salud…

Las personas con discapacidad intelectual pueden presentar un desarrollo personal y una calidad de vida óptima si existe un acompañamiento especial en el aprendizaje desde edades muy tempranas, aunque el desarrollo personal puede variar en función del grado de discapacidad. La Asociación Internacional para el Estudio Científico de las Discapacidades Intelectuales (AAIDD) las clasifica de la siguiente manera:

Discapacidad intelectual leve 

En este grado de discapacidad es donde se sitúa la mayoría de las personas que tienen discapacidad intelectual, con un 85% de frecuencia. Se sitúan entre 50 y 70 puntos de cociente intelectual. Pese a tener un bajo cociente intelectual, pueden permanecer en el sistema educativo y llevar una actividad profesional aunque su tiempo de aprendizaje sea más elevado que el resto de personas.

Discapacidad intelectual moderada

Su cociente intelectual se sitúa por debajo de los 50 puntos. Necesitan una necesidad constante de supervisión pero pueden tener cierto grado de autonomía.

Discapacidad intelectual grave 

Su cociente intelectual se sitúa entre los 20 y 35 puntos de cociente intelectual. Al igual que las personas con discapacdad intelectual moderada, necesitan supervisión constante, con la diferencia que en esta tipología la persona presenta daños neurológicos, reduciendo más sus habilidades, con una comprensión lectora y numérica casi nula. Legalmente se les considera incapaces de tomar sus propias decisiones.

Discapacidad intelectual profunda/pluridiscapacidad

Es una de las más infrecuentes. Su cociente intelectual es menor a 20 y presenta serios daños neurológicos. Tienen una esperanza de vida muy reducida.

Discapacidad intelectual de gravedad no especificada

Es una categoría que puede utilizarse cuando exista una clara evidencia de discapacidad intelectual, pero que no es posible definirlo por incapacidad de medición en los test tradicionales, normalmente por falta de cooperación de la persona. 

Persona con Síndrome de Down

Enfermedad mental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. La Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y personas con Enfermedad Mental define La enfermedad o el trastorno mental como “una alteración del tipo emocional , cognitivo y/o comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo”.

Las personas con enfermedad mental son las que más estigma sufren entre el colectivo de las personas con discapacidad. En España se calcula que un total de medio millón de personas tiene algún tipo de trastorno mental. La OMS considera que el 25% de la población tiene o tendrá alguna enfermedad o trastorno mental a lo largo de su vida y que aumentarán considerablemente en los próximos años. Además, entre el 70 y 80% de las personas con enfermedad mental se encuentran en situación de desempleo debido a las barreras laborales existentes por el estigma hacia su discapacidad.

La misma OMS considera que existen más de 400 trastornos mentales. Los más frecuentes son los siguientes:

Esquizofrenia

Afecta al 1% de la población. La característica principal de las personas que tienen esquizofrenia es la distorsión entre sus pensamientos y emociones. Es frecuente que la persona tenga delirios o ideas delirantes, alucinaciones, alteraciones en el pensamiento, la afectividad y la conducta, etc…

Existen diferentes tipos de esquizofrenia. La paranoide, cuando los síntomas son alucinaciones y delirios; la desorganizada, cuando predominan las alteraciones del estado de ánimo; la catatónica, cuando predominan los trastornos motores; la indiferenciada, cuando existen síntomas de diversa índole pero ninguno predomina y la residual, cuando se cronifica la enfermedad y los síntomas son atenuados.

Trastornos del estado de ánimo

Tienen como característica principal las alteraciones del humor y se puede dividir en dos grandes tipos: trastorno depresivo y trastorno bipolar.

El trastorno depresivo es la enfermedad mental más frecuente en España. Unas dos millones y medio de personas tienen trastornos depresivos en España, siendo el cuarto país con más casos en Europa según la OMS. Se caracteriza por una serie de síntomas entre los que se destacan la tristeza, desesperanza, inhibición e hipoactividad.

El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia entre períodos de mucha exaltación y otros de total abatimiento. Según la Fundación Mundo Bipolar, aproximadamente un millón de personas en España tiene este trastorno mental.

Trastornos de la personalidad

Las personas con trastorno de personalidad se caracterizan por presentar una forma de pensar y comportarse que se aleja de las convenciones sociales o lo socialmente aceptado. Puede presentar inestabilidad o problemas para relacionarse con normalidad. Existen varios tipos.

La paranoide, donde la persona presenta desconfianzas, y sospechas, donde en muchos casos padece manía persecutoria; la esquizoide, donde la persona tiene dificultades para sentir emociones y desarrollar relaciones afectuosas con los demás; esquizotípico, donde la persona desconoce o no entiende cómo se forman las relaciones con su entorno ni el impacto de su comportamiento en él y, por último, la límite, donde la persona presenta una gran inestabilidad en sus relaciones interpersonales, en la autoimagen y en el control de sus impulsos, mostrando una ira desproporcionada ante acontecimientos leves.

Trastornos de ansiedad

Son trastornos en los que el miedo y la inseguridad juegan un rol continuo en la forma en que la persona afronta las situaciones cotidianas de la vida. Suelen ser de dos tipos. Fóbicos, donde la persona manifiesta un miedo desproporcionado ante situaciones u objetos que normalmente no producen esa emoción y obsesivo-compulsivo, donde la persona tiene pensamientos continuos y persistentes que no puede evitar independientemente de la trascendencia o relevancia de los mismos.

 

 

Enfermedad mental

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